Castillo de Xivert

En la cima de la montaña de Xivert se levanta la impresionante fortaleza templaria.

Xivert formaba parte de la antigua red musulmana de lugares fortificados (al igual que Polpis y Peñíscola), custodiando el tramo norte del camino hacia Valencia. Por su interés, fue otorgada a la orden de los Templarios en 1169, cuando fue conquistado por Alfonso II, y se rindió a los caballeros después de la caída de Peñíscola, en 1234, año en que fue otorgada la Carta Puebla a la aljama, la cual permanecerá en progresiva languidez hasta la expulsión de los moriscos en 1609.

El Temple se estableció, conviertiéndose Xivert en cabeza de un partido que comprendía los nuevos asentamientos cristianos de Alcalà (1250), Alcossebre (1260), Almedixer y Castellnou (1260). En el mismo siglo, erigió una fortaleza interior en el recinto amurallado árabe. Después de su supresión, la herencia fue recogida por la orden de Montesa, la cual prolongó la pujanza hasta la decadencia del castillo en el siglo XV. Perdido todo su interés estratégico, fue abandonado al comenzar el siglo XVII.

El castillo conserva dos partes bastante bien diferenciadas: la árabe y la cristiana. La primera comprende el recinto amurallado externo, obra fechada en los siglos X - XI, de la cual destacan unos grandes lienzos en tapiado con coronamiento de merlones y que se abría por la puerta de Albacar. Dentro encontramos, todavía hoy, buenas muestras de la arquitectura doméstica de los moriscos.

Muy interesante es la inscripción árabe del muro sudoeste: "para el reencuentro de Dios".

En la cima se levanta la fortaleza templaria, que cuenta incluso con capilla, espaciosas dependencias, establos... así como con diversas torres. Son notables la parte sur con las dos torres circulares y el muro, obra de piedra labrada, como también lo es la cisterna para proveer de agua el castillo, con la vuelta rebajada.


Poblado Morisco

A los pies del castillo, en el terreno comprendido entre la cima y los cantiles de la montaña de Xivert, se extendió un núcleo de población musulmana (s. X-XI hasta 1609). Tras la conquista de estas tierras por la Corona de Aragón, esta población continúa ocupándolo en virtud de un tratado de rendición que permitía la permanencia en sus tierras y el mantenimiento jurídico y religioso de los habitantes musulmanes a cambio de reconocer ciertos derechos feudales de la Orden del Temple. En el año 1609 se decreta la expulsión de los moriscos y el consiguiente abandono del poblado.